Evolución de los sueldos vs. el precio de la vivienda: el dilema de los jóvenes

La vida de los jóvenes de hoy en día está marcada por un dilema constante: la creciente disparidad entre la evolución de los sueldos y el aumento exorbitante en el precio de la vivienda. En este artículo exploramos el desafío económico que afecta a la generación joven, analizando la evolución de los sueldos vs. el precio de la vivienda y cómo la disparidad entre ambos está moldeando sus vidas y decisiones.

Según estudios recientes, una cuarta parte de los menores de 35 años aún viven con sus padres o familiares. Pero no es por falta de ganas: el 10% ya se ha mudado alguna vez, pero ha tenido que volver. Como era de esperar, menos de uno de cada tres jóvenes españoles -que han visto subir los precios casi un 70% en los últimos diez años – ha comprado una vivienda, y más de la mitad de los jóvenes de 31 a 36 años no han accedido a la propiedad.

¿Por qué los jóvenes de 21 a 35 años siguen viviendo en casa de su familia?

La mayoría (41%) simplemente no puede permitirse una vivienda propia. No es de extrañar, ya que los salarios no aumentan al mismo ritmo que el coste de la vida. Para los menores de 30 años, el alquiler de una vivienda de un dormitorio supone casi la mitad de su sueldo

el alquiler exige un 83% del salario joven

En concreto, y tal y como remarca el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España (CJE), el alquiler exige el 83% del salario neto de los jóvenes en las grandes ciudades, mientras que la hipoteca se come un 60,7% del sueldo.

Vivir en casa de los padres ayuda a recortar gastos, y una quinta parte de los jóvenes se aloja en casa de la familia para ahorrar para la entrada de la hipoteca. Se trata, sin duda, de una gran tarea: los compradores primerizos suelen desembolsar el 133% de su salario anual para el pago.

Evolución de los sueldos vs. precio de la vivienda

En el pasado los salarios solían estar más en línea con el coste de vida, lo cual permitía a los jóvenes adquirir su primera vivienda sin enfrentar una carga financiera abrumadora. Sin embargo, en los últimos años, la brecha entre los sueldos y el precio de la vivienda ha aumentado, creando un desafío para quienes aspiran no solo a ser propietarios, sino a independizarse.

La inflación juega un papel crucial en la relación entre los sueldos y el precio de la vivienda. A medida que el coste de vida aumenta debido a la inflación, los sueldos no se ajustan al mismo ritmo para mantener el nivel de poder adquisitivo, y esto puede llevar a una disminución en la capacidad de ahorro de los jóvenes. Consecuentemente, no pueden invertir en viviendas ni pagar alquileres razonables.

Por otra parte, en las últimas décadas también hemos sido testigos de un aumento constante en los precios de la vivienda debido a factores como el crecimiento poblacional, la ubicación geográfica y la burbuja de los alquileres turísticos. 

Numerosas empresas y grandes propietarios con mucho poder adquisitivo tanto de España como de el extranjero han visto el filón que supone tener una propiedad en España para alquilarla a los turistas, dado que en nuestro país el flujo de visitantes es constante durante todo el año gracias, sobre todo, al buen tiempo. Esto ha provocado un enorme aumento de la demanda que ha hecho subir los precios a niveles en los que una familia media no puede permitirse comprar, y mucho menos los jóvenes. 

evolución sueldos vs. precio de la vivienda

Las zonas metropolitanas suelen experimentar los mayores aumentos, lo que puede dificultar aún más el acceso a la vivienda a los menores de 30 años, ya que suelen concentrarse en estos puntos para buscar empleo.

Mirando al futuro

Entonces, ¿están destinados los jóvenes españoles a no poder independizarse? Casi la mitad piensa lo contrario: El 54% cree que no podrá comprar su propia casa en un futuro cercano. 

Las dudas parecen aumentar con la edad, o quizá con el tiempo que llevan viviendo en casa. De los que viven con la familia, más de un tercio de los que tienen entre 31 y 35 años piensan que nunca podrán permitirse una casa propia por culpa de la evolución de los sueldos vs. el precio de la vivienda, y que tardarán en mudarse, por lo menos, tres años y medio.

En última instancia, la evolución de los sueldos en relación con el precio de la vivienda es un tema complejo que impacta a los jóvenes a nivel individual y comunitario. La falta de equilibrio entre estas dos variables puede generar desafíos económicos y sociales significativos. Sin embargo, con políticas gubernamentales adecuadas como la nueva ley de vivienda es posible trabajar hacia una mayor armonía entre los sueldos y la asequibilidad de la vivienda.

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