El éxito de la segunda vivienda: teletrabajar desde destinos espectaculares

En los últimos años, se ha generado una explosión tecnológica que ha permitido a gran parte de los directores empresariales pasar de vivir en la oficina a vivir a teletrabajar. Esta realidad se ha extendido a muchos otros trabajadores que ahora deciden priorizar la belleza de lo rural al dinamismo de las urbes. Esto se ha podido conseguir con lo que conocemos como segunda vivienda. A continuación, te explicamos en qué consiste este fenómeno y cuáles son algunos de los pueblos más destacados para ser un nómada digital.

¿Qué es una segunda vivienda para un nómada digital?

Una segunda vivienda se obtiene después de adquirir una propiedad principal donde resides permanentemente. A diferencia de las residencias habituales, las segundas viviendas se compran generalmente para vacaciones o fines de semana.

Este modo de vida se ha extendido considerablemente entre los nómadas digitales que pueden decidir desde dónde quieren trabajar.

Los 5 pueblos más bonitos en los que tener tu segunda vivienda

A continuación, te mostramos algunos de los pueblos más bonitos de España en los que tener tu segunda residencia.

Olvera, un pueblo con gran encanto

Olvera es un pueblo situado en Cádiz. Destaca como destino para el teletrabajo si eres un amante de la naturaleza, ya que se encuentra rodeado de olivares. Además, cuenta con un castillo imponente y la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación.

El barrio de la Villa tiene un trazado andalusí y el mirador de la iglesia ofrece unas vistas panorámicas increíbles de la sierra de Cádiz. Sin duda, es un paraje espléndido para todos aquellos que aman la cultura al disponer de una fortaleza musulmana del siglo XII y el Museo la Frontera.

Bandujo, una aldea mítica en Asturias

Bandujo es una aldea que se encuentra en el concejo de Proaza. Tiene unos 40 habitantes y llama la atención por su arquitectura de piedra, sus vistas espectaculares de la montaña asturiana y su rica tradición gastronómica que ha perdurado a lo largo del tiempo.

A una altitud de unos 700 metros, este enclave montañoso ofrece un escenario inolvidable. Datando del siglo VIII y designado Bien de Interés Cultural desde 2009, Bandujo alberga uno de los conjuntos medievales mejor preservados de la región, con su palacio, su torre y su iglesia. Sus callejuelas exhiben hórreos antiguos, un lavadero bien conservado y casas de piedra con encanto en las que podrías establecer tu segunda residencia.

Valldemossa, un pueblo de auténtica naturaleza

Valldemossa está ubicado a tan solo unos 15 o 20 minutos de Palma de Mallorca. Es un paraje perfecto para escapar del estrés de la ciudad y sumergirte en las montañas de la sierra de Tramuntana. Sus calles empedradas exclusivamente peatonales y su rica herencia cultural lo convierten en un destino ideal para sentar una segunda vivienda. Además, los excursionistas pueden aventurarse a Puig des Teix, uno de los picos más visitados de la zona, partiendo desde Vallmodessa y disfrutando de unas vistas panorámicas magníficas desde la cima a 1064 metros de altura.

Besalú, una aldea medieval perfecta para una segunda vivienda

El pueblo de Besalú se encuentra localizado en la comarca de la Garrotxa y se presenta como una joya medieval con calles y fachadas empedradas. Llaman la atención su puente románico del siglo XII, la Cùria Real, la residencia de los Cornellà y diversas iglesias como Sant Pere, Santa María y Sant Vicenç.

También ofrece vestigios del antiguo barrio sefardí, como los baños medievales en la judería. Además, está rodeado por el paisaje del Parque Natural de la Zona Volcánica de La Garrotxa y los Pirineos gerundenses que ofrecen unas vistas inigualables. Su encanto arquitectónico y entorno natural hacen que Besalú sea un destino como segunda vivienda irremplazable.

Campo de Criptana, un pueblo con mucha historia

Campo de Criptana es un pueblo situado en La Mancha y destaca por sus icónicos molinos de viento, inmortalizados por Cervantes. Fue fundado en el siglo XII y experimentó un florecimiento en el siglo XVI, pero sufrió un declive en el XVII.

En la actualidad, su patrimonio cultural incluye la sierra de los Molinos y el cerro de la Paz, con diez molinos bien conservados que han sido declarados Bien de Interés Cultural. El barrio del Albaicín es muy famoso por tener las tradicionales casas cuevas. Por otra parte, el centro urbano alberga el Museo Municipal en el Pósito Real, la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y una serie de casas con escudos nobiliarios. Si te gusta la naturaleza, a pocos kilómetros del pueblo se sitúa el Santuario de la Virgen de Criptana y el Santuario del Cristo de Villajos que ofrecen unos paisajes excepcionales.

En conclusión, el teletrabajo ha impulsado la búsqueda de segundas viviendas en pueblos encantadores como Olvera, Bandujo, Valldemossa, Besalú y Campo de Criptana. Estos destinos ofrecen un encanto rural único con vistas espectaculares, calles empedradas, arquitectura medieval y una herencia histórica muy rica, atrayendo a quienes buscan un estilo de vida tranquilo y cultural.

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