Alquileres con animales: muchos propietarios no los permiten en pisos

Las modificaciones legislativas en materia de mascotas generan interrogantes entre inquilinos y propietarios respecto a los posibles ajustes normativos en el ámbito de los contratos de alquiler. Principalmente, surge la duda sobre si los propietarios pueden o no continuar vetando la presencia de animales de compañía en las viviendas de arrendamiento. A continuación, profundizamos en los alquileres con animales para que puedas estar preparado y saber qué derechos tienes.

¿Qué indica la ley sobre los alquileres con animales?

La modificación legislativa de diciembre de 2021 reconoce a los animales como seres sensibles en lugar de cosas o bienes muebles. Esto ha marcado un cambio significativo en la regulación jurídica de los animales de compañía en España.

Sin embargo, esta transformación ha generado confusión, especialmente en contextos legales como los contratos de alquiler. Aunque se difundió un rumor que decía que la modificación impedía a los propietarios prohibir los alquileres con animales, la Ley de Arrendamientos Urbanos establece claramente que los arrendamientos de vivienda se rigen por acuerdos entre las partes, respetando el Código Civil.

Es muy importante entender y aclarar que la libertad contractual de los propietarios sigue intacta para introducir estipulaciones en los contratos de alquiler según su criterio.

Entonces, ¿podrían echarte del piso dependiendo del contrato?

Así es, la posibilidad de desalojo depende de si el contrato incluye una cláusula que prohíba las mascotas. En caso afirmativo, infringir el contrato puede resultar en la expulsión del inquilino. No obstante, sin una cláusula, el arrendador no puede forzar la salida, a menos que la mascota cause daños, molestias a los vecinos o incumpla las normas de higiene.

Por otra parte, aunque es cierto que la nueva legislación busca proteger los derechos de los animales, la decisión de permitir o prohibir las mascotas sigue recayendo sobre el propietario.

Si se le ha olvidado indicarlo en el contrato, ¿puede echarte?

En términos legales, el inquilino podría tener una mascota, pero se aconseja acordar con el arrendador y plasmarlo siempre en una cláusula. Esto se debe a que, aunque el contrato no lo especifique, hay un vacío legal que permite al arrendador prohibir mascotas.

Según la Ley de Arrendamientos Urbanos (artículo 27.2), el arrendador puede rescindir el contrato ante actividades molestas, insalubres o ilícitas en la vivienda. Esto quiere decir que, incluso si no está explícitamente prohibido en el contrato, pueden intentar aferrarse a otras cuestiones para evitar los alquileres de animales.

¿Qué ocurre en el caso de que el animal sea parte de la familia de forma legal?

A pesar de las confusiones que se puedan desarrollar sobre las referencias al Código Civil en la Ley de Arrendamientos Urbanos, la nueva Ley de Bienestar Animal establece que los titulares o los convivientes con mascotas deben integrarlas en el núcleo familiar.

Alquileres con animales¿Pueden rechazarlos los propietarios

Sin embargo, aunque la ley reconoce a los animales como seres sensibles que deben formar parte de la familia, los propietarios aún pueden, de forma legal, introducir cláusulas en los contratos de alquiler con animales para prohibirlos. Esto quiere decir que podrían desalojar a los inquilinos por incumplimiento de dicha cláusula, incluso si son parte de la familia de forma legal.

¿Puede una comunidad de vecinos prohibir los alquileres con animales?

La Ley de Propiedad Horizontal establece que ni la comunidad de propietarios ni los vecinos pueden prohibir la presencia de animales en pisos de alquiler con animales dentro del edificio. Sin embargo, esta misma ley permite tomar medidas si la presencia de los animales genera conflicto o afecta a la convivencia, como ruidos molestos, daños a zonas comunes o falta de higiene.

Aunque no se pueden prohibir mascotas de forma general, las medidas correctivas pueden aplicarse en casos específicos donde la presencia de animales cause problemas a los residentes.

En conclusión, las modificaciones legislativas han estado generando incertidumbre en torno a la posibilidad de prohibir alquileres con animales. No obstante, a pesar de reconocer a los animales como seres sensibles, la libertad contractual de los propietarios se mantiene a la hora de establecer cláusulas en los contratos de alquiler para prohibirlos.

Por lo tanto, la posibilidad de desalojo depende del contrato y, aunque la Ley de Bienestar Animal respalda la integración de mascotas en el núcleo familiar, los propietarios pueden legalmente prohibir su presencia. En el caso de las comunidades de vecinos, no pueden prohibir alquileres con animales, pero sí pueden aludir a la necesidad de tomar medidas en casos problemáticos.

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